Los Libros Negros de Jung, ahora en español
-La publicación de Los Libros Negros revela la confrontación íntima de Carl Jung con su inconsciente, en una edición que redefine su obra para el público de habla hispana.
KOLAPSE PRESENTA • 30 DE OCTUBRE, 2024
La reciente publicación en español de Los libros negros de Carl Jung por parte de El Hilo de Ariadna, editorial dirigida por Leandro Pinkler y Soledad Costantini, es un hito que ofrece al lector hispanohablante una ventana inédita al proceso de confrontación con su propio inconsciente, plasmado en textos y dibujos que Jung desarrolló entre 1913 y 1932. Estos escritos, pensados inicialmente como diarios personales, se han convertido en materiales fundamentales para entender su teoría de la individuación y el inconsciente colectivo. Doctor en Filosofía y presidente de la Fundación Vocación Humana y su Instituto de Investigaciones Junguianas, Bernardo Nante es el encargado y supervisor de traducciones de la edición en castellano. Nante resalta que esta edición no solo acerca al lector a los orígenes del psicoanálisis moderno, sino que también permite una comprensión más profunda de las experiencias espirituales y psicológicas que moldearon el pensamiento de Jung. Con la Fundación para la Psicología Jungiana como respaldo, la edición incluye comentarios y análisis detallados, permitiendo así a los lectores descubrir una faceta íntima del psicólogo suizo y explorar las raíces de su obra desde una perspectiva cultural y académica renovada. Es el mismo Nante quien responde.
¿Qué implica el hecho de que sea publicado por primera vez en castellano los llamados Los libros negros?
En primer lugar, es significativo para la cultura argentina que ciertos hitos fundamentales de la publicación de la obra de Carl Gustav Jung, se hayan realizado en nuestro país. Por lo pronto, la primera obra capital del pensador suizo, traducida a nuestra lengua, Tipos psicológicos, fue publicada en 1932 por la Editorial Sur, a cargo de Victoria Ocampo. En el 2010, El Hilo de Ariadna a cargo de Soledad Costantini y Leandro Pinkler publica en castellano El libro rojo, hasta entonces inédito. Hoy, nuevamente El Hilo de Ariadna junto a la Editorial Kolapse, publican en castellano Los libros negros, que contienen el registro de impactantes experiencias visionarias de Jung que, parcialmente, se trasladan a El libro rojo. Se trata de un hecho capital para el enriquecimiento del acervo de la cultura en nuestra lengua y, por ello, debemos agradecer por el enorme esfuerzo y la dedicación de ambas editoriales. El público lector de habla castellana ya conoce El libro rojo y, asimismo, gran parte de la Obra completa de Carl Gustav Jung. Ese público es amplísimo, pues no se limita a los profesionales de la salud mental, sino que alcanza a toda persona interesada por el estudio del ser humano, de sus profundidades más insondables y de cómo la psique impacta a nivel social, político, económico y, fundamentalmente, espiritual. El lector de habla castellana va a encontrarse con una traducción, a mi juicio, muy esmerada y, asimismo, con el facsímil del manuscrito alemán. Si bien se trata del registro de experiencias visionarias que le acaecieron hace un siglo a un estudioso del alma que vivía en Suiza, su vigencia es, para nosotros, indudable. Por ello. la traducción intenta no perder la fisonomía y el espíritu del texto original, pero su mensaje atemporal requiere de un acercamiento a nuestra época y a los parámetros culturales que inevitablemente enmarcan una lengua. En tal sentido, la amabilidad de la traducción no hace, sin embargo, concesiones en cuanto a que transmite ese misterio que imanta al lector y le transmite no meras conceptualizaciones, sino experiencias enigmáticas tan arcaicas como actuales. De este modo, con Los libros negros se podrá tener una comprensión más acabada de esa gesta científica, cultural y espiritual que llevó a cabo Jung a lo largo de toda su vida y su obra.
Bernardo Nante destaca la importancia de la edición de Los Libros Negros en español, acercando al lector al origen del psicoanálisis.
¿Qué representan estas visiones dentro de la mirada de Jung?
Las visiones dan a entender, en primer lugar, que aquello que llamamos “inconsciente” no está constituido por meros contenidos reprimidos, sino que tiene autonomía respecto del “yo” al punto de que responde a una “realidad del alma”. Tal va a ser la tesis central de la obra teórica de Jung. A través de esas visiones imaginativas y simbólicas, el alma intenta dar cuenta de su creatividad que, en primer lugar, invita al yo a colaborar en un proceso de transformación de la personalidad total. El “yo” de Jung, a sus treinta ocho años de edad, descubre que hasta ese momento reconocía solamente, por así decirlo, a la mitad del mundo: las cosas externas y las personas vistas desde fuera. Pese a ser un psiquiatra y pionero especialista en cuestiones referidas a la psique, no conocía a las cosas “vistas desde el interior”. Tal mirada sólo es posible mediante un previo descubrimiento y diálogo consciente – y regular - con su “alma”. El “alma” no es unilateralmente luminosa, sino que lo conecta con dimensiones, por así decirlo, “celestes” y “oscuras”. El “alma” es la mediadora respecto de lo desconocido y, de ese modo, ella lo lleva al desierto de sí mismo en donde se encuentra en soledad y, a la vez, enfrentado a una sucesión de personajes y situaciones que le irán aportando una mayor comprensión respecto de los contenidos que es menester asimilar. Por lo pronto, tales personajes y contenidos, serán retomados por Jung en su obra teórica bajo la categoría del ”arquetipo”, a saber, patrones de comportamiento, de simbolización y de sentido que operan en todos los seres humanos. Los arquetipos, como los personajes de Los libros negros son polifónicos y misteriosos y, por ende, no es posible establecer equivalencias lineales. No obstante eso, en una primera aproximación general, puede decirse que la obra se centra en cómo cada uno de los personajes va constelando esa “imagen de Dios” en el alma. Es por ello que Filemón, una suerte de maestro interior del “yo” de Jung, en realidad aparece primero en la vestidura de otros personajes y él mismo se va renovando, con una capacidad creciente para anunciar o, si se quiere, para “hacer patente” la nueva imagen de Dios. Dicho en pocas palabras, el “yo” inicialmente se verá obligado a “matar por la espalda” al héroe solar que representa lo bueno, bello y luminoso. Tal acción ignominiosa es una primera aproximación a una imagen de lo divino o de la totalidad que incluye la oscuridad. Se sucederán posteriormente numerosísimos personajes; así, por ejemplo Elías con una Salomé ciega, unidos por una serpiente, que dan cuenta de lo masculino sabio unido a lo femenino inferior. En este caso se tratará de aceptar lo femenino cuya inferioridad, lejos de ser intrínseca, responde a un “yo” que desconoce el alto valor espiritual de esta polaridad de la totalidad. Pero Elías que le enseña al “yo” de Jung a aceptar la “realidad del alma” es una vestidura de Filemón. Más adelante, aparecerán personajes contrapuestos a Filemón, como por ejemplo su “sombra” denominada “Ka”. Pero va a ser Filemón quien le irá anunciando al “yo” de modo directo e indirecto al “dios venidero” o a la “nueva imagen de Dios” que no es unívoca y que varía en cada ser humano. Por lo pronto, tal imagen es una tensión entre Abraxas y Fanes, respectivamente, por un lado el Dios oscuro ctónico y ambiguo y, por el otro, el Dios luminoso, meta y sentido de la totalidad.


